Venezia

Belleza decadente de arquitectura medio en ruinas. De noche, se encienden todas la lucecitas y el agua de los canales brilla como si fuese de papel de plata. Desaparecen los turistas y por fin se puede pasear tranquilamente. Entonces las calles parecen de mentira y los muros de los edificios de cartón piedra. Es como pasear entre los decorados de un viejo teatro... Tienes la sensación de que en cualquier momento va a ponerse a cantar la soprano, saliendo cual Julieta por uno de los balcones megacuquis que hay por toda la ciudad, rematados por preciosos arcos de alturas imposibles y de los que cuelgan cortinas vaporosas, cuyas transparencias insinuan en su interior exhuberantes bibliotecas o salones alfombrados.
Me tiene enamorada...