De la vida, fuiste valiente jinete,
un río bravo,
un monte silvestre.
Fuiste rayo y tormenta.
Amor y ternura coronaban tu frente.
Fuiste un brazo tendido,
menta, alegría, carnes y vino. 
También fuiste simiente:
nos enseñaste el sentido
de lealtad y familia. 
No te olvidaremos nunca, Paco.
Te querremos siempre. 

El encuentro








Bacchus and Ariadne, Antoine Jean Gros, 1821

Ariadna, deja que Teseo se vaya. Se llenó la boca del hilo que tú misma le dabas.
Y eso, amiga mía, ¡es trampa!
Ahora es momento de vino y bacanales
Baco llegó mientras dormías. De laberintos y aventuras estabas cansada.
Ahora, déjate secar las lágrimas,
déjate mirar como si fueras magia...