"Ninguna metáfora más conclusiva que ésta: todos los ríos de China fluyen hacia el Este. Oriente: el lugar donde el sol despunta, donde la aurora inicia el movimiento de la luz. Las aguas viajan hacia la luz, que es el morir, pues en la luz, como en la immensidad del océano, nada se diferencia. El fluir de los ríos, como la existencia, es una consagración, un acto sacrificial. Por eso, el acto de ir muriendo, de ahogarse en la luz, debe realizarse con decoro, con arte. El estilo que un ser humano decide darle a su existencia es un acto ético y estético al par."
La sabiduría como estética. China: confucionismo, taoísmo y budismo
Chantal Maillard.

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