lunes, 30 de septiembre de 2013

Capítulo 2. Mañanas surrealistas para noches sin fin

En l'Estany de les Abelletes conocimos un urbano muy majo al que no hicimos ni puto caso de sus indicaciones; también vacas plastas, acosadoras y otras agonizantes; una cobra que estaba muy a gusto, pero no esperaba besos robados; mosquitos capaces de poner un labio como una patata; autoestopistas que se acojonan por nada...
¡Lo normal!

 
Me has devuelto la fe...
Contigo siento que soy la versión mejorada de mí

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