Capítulo 2. Mañanas surrealistas para noches sin fin

En l'Estany de les Abelletes conocimos un urbano muy majo al que no hicimos ni puto caso de sus indicaciones; también vacas plastas, acosadoras y otras agonizantes; una cobra que estaba muy a gusto, pero no esperaba besos robados; mosquitos capaces de poner un labio como una patata; autoestopistas que se acojonan por nada...
¡Lo normal!

 
Me has devuelto la fe...
Contigo siento que soy la versión mejorada de mí

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