"Quizá porque ella era menuda, con manitas de ramas y piernas finas y endebles, sentía debilidad por los hombres de elevada estatura. Cuando pensaba que podían volverse contra ella, y estrellarla contra la pared de una bofetada, la conciencia de su pequeñez, de su fragilidad de cáscara de huevo, le resultaba deliciosa..."
Melocotones Helados. Espido Freire

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