lunes, 16 de mayo de 2011

Rodillas heridas, rodillas que hieren... de deseo (a propósito de una lesión)

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Jérôme: Yo miraba a la parejita y pensaba que toda mujer tiene un punto vulnerable. Para unas es el nacimiento del cuello, la cintura, las manos... Para Claire, en esa posición, bajo aquella luz, era la rodilla. Era el polo magnético de mi deseo, el punto justo dónde, si me fuera permitido seguir mi deseo, y sólo ese deseo, le habría colocado la mano. Pero es ahí dónde su pequeño amigo había puesto la suya. Inocentemente, tontamente. Esa mano era sobretodo estúpida y eso me molestó.
Aurora: ¡Pero eso es fácil! Ponle la mano en la rodilla. He aquí el exorcismo.
Jérôme: Te equivocas, es lo más difícil. Una caricia debe ser consentida. Sería menos duro seducirla.

*Por cierto, adoro los protagonistas masculinos de Rohmer y cómo explican su versión de los hechos. Son tan cómicos... tan donjuanescos, tan galanes... y sus conquistas, ¡dignas de la mejor hazaña de cualquier heroe! ji ji ji. Lo equivalente a Don Quijote en el plano amoroso, vamos.

7 comentarios:

  1. T'has fet mal al genoll o al cor...?

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  2. Ooooohhhh! *.* als dos Robert, als dos... ^^

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  3. ho tindrem que cura amb una sortida de barco, una mica d'aigua salada per el genoll i una mica de riure per el cor...

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  4. Ay si... m'encanten els teus remeis (i em sembla que ja t'ho havia dit quan et vai proposar que fesis un blog/rebotica del capitán.
    Eh! que si em voleu de grumete jo encantada! :)

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  5. Avia’m com ho hem de fer per coincidir un dia que baixis de la muntanya !

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  6. Jo, si m'aviseu amb temps, puc baixar el finde que a vosaltres us vagi bé! ^^

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  7. Aviam com ho fem, i entre semana?

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