Maldito verano

El verano es una estación triste en la que nada crece. Quién no prefiere el mes de diciembre pese a la amargura que provoca la felicidad ajena; incluso la establecida crueldad de abril es mil veces más estimulante. La canción del verano es siempre la peor canción del año. El amor del verano es un subgénero del amor, del gran amor que nunca podrá tener lugar en verano. Hablan de lecturas de verano, noches de verano, viajes de verano, bebidas de verano y con ello queda implícito un sutil desprecio. Nuestro amor no está hecho para el verano. Nuestro amor no conoce vacaciones.
(De Escrito en servilletas)
"Cuatro amigos" David Trueba

 Vaaaaaale, volveré a buscar el hilo de Ariadna ¡cap problema!
No, no. No dejaré que el Minotauro me vuelva a asustar, no.
Que sííííí, que ya le cierro la puerta al caos y el desorden.
Ni más nubarrones, ni más miedo en las entrañas. Prometido.
Pero...
¿Y si acabo dónde no quería estar,
haciendo lo que menos me apetecía hacer?
¿Habré llegado ya a la salida?
Porque sólo accederé a coger ese camino,
si se trata realmente de un camino
y no del destino final.

Fotografia: Estel Ciurana >>>

Otro nuevo cuento de uno de mis escritores preferidos

Sí, el concierto de Jamie Cullum fue el acontecimiento cultural más impactante al que los dos habían acudido en los últimos años. No sólo por el impacto de ver al músico en vivo, con su piano, su hipnótica música y sus locuras como gran escenografía musical, sino también por el hecho de encontrarse con los personajes más peculiares y influyentes, en materia artística, de la vanguardista ciudad de Barcelona. Durante los primeros cien metros de camino a casa de él, la conversación se centró en la música y en los gestos del artista, pero no hubo tiempo de comentarlo demasiado, pronto se centraron en algunos de los asistentes al concierto con comentarios fuera de tono, cotilleos, y alguna que otra risa de complicidad al nombrar alguno de esos personajes.

Si fueron a casa de él era porque vivía muy cerca de la sala de conciertos donde habían pasado las últimas horas. Una vez ahí ella saco una bolsa con los restos de lo que en algún momento fue una abundante recolección de maría, pero él la detuvo, era tarde y debía ayudarle a preparar la cena. Después de cortar las patatas entre los dos y mientras la conversación les iba recordando sus ya pasados años de universidad, él afirmo que su tortilla de patatas era excelente, y que seguro que después de esa noche ella no podría saborear ninguna otra tortilla sin que esa saliera perdiendo comparativamente.

Sí, efectivamente, ella tenía razón cuando pensó que él exageraba, la tortilla estaba buena, pero le faltaba un poco de sal y había puesto demasiado aceite.

Era ya muy tarde, los búhos ya no pasaban a esa hora y el metro estaba cerrado, así que él se ofreció para acompañarla a casa, admirada por ese gesto de caballerosidad arcaica ella aceptó animadamente su oferta. Entraron despacio, vigilando de no despertar a las compañeras de piso, que hacia ya varias horas que estaban durmiendo en sus dormitorios. La habitación de ella se encontraba más alejada, así que pudieron seguir la charla hasta tarde, hasta quedarse los dos dormidos en su cama. Ella estaba apoyada contra la pared y el se encontraba a los pies de la cama y con las piernas encima de un sillón que ella utilizaba para acumular la ropa sucia. Medio dormidos intentaron sacar el colchón que había debajo de la cama, pero la operación falló por la falta de voluntad que los dos pusieron en ello. Terminaron los dos echados dentro de la cama de ella, no era de matrimonio, pero si era lo suficientemente amplia como para que aun quedaran unos centímetros entre los dos.

Sí, estaba claro desde hacia ya un rato, fue justo cuando se acomodaron en la cama que el sueño desapareció, los dos, con los ojos cerrados imitaban el ruido que hacen los sueños mientras dormimos, pero ninguno de ellos era muy convincente. Él se acerco a la oreja de la chica, y le dijo “Tranquila, no aprovecharé la oportunidad para meterte manó”, los dos sacaron una sonrisa de esas palabras. De esta forma mientras le susurraba estas palabras en su oído él no empezó a acariciar las caderas de ella. No acarició su cuello con sus labios, ni tampoco bajó su mano hasta sus piernas mientras acercaba su cuerpo al de ella. No se desnudaron el uno al otro utilizando sus manos, sus piernas, sus dientes y todo su cuerpo. En ningún momento, durante la larga noche, la lengua de él jugo con lo pezones de ella mientras su mano los agarraba con dureza y ella disfrutaba relamiéndose los labios con ello. Él no utilizo la funda del cojín para atarla por las muñecas, y mientras él no la ataba, ella tampoco le decía que era un puto cabrón, a lo que él no le respondía que ella era una furcia. Él no aprovecho que la tenía atada para devorar cada rincón escondido de su cuerpo, desde sus labios, a su cuello, sus pechos, su cintura y menos aun su coño. Su lengua no se alimentó del clítoris de ella, a lo que ella no podía responderle curvando su cintura y todo su cuerpo como si fuera una serpiente y sacando pequeños gemidos que salían por sus labios directamente desde su pecho. Ella no intentaba desatarse una y otra vez para así poder agarrarlo del pelo y intentar que su lengua llegara hasta sus entrañas. Al no estar atada, no pudo darle un bofetón al chico en el momento que este la soltó, y por eso mismo, él no se excitó más después de ese gesto.

Más tarde, él no noto la larga melena pelirroja pasearse por su rostro, por su cuello, por su pecho y por su barriga, no noto los labios de ella, ni su lengua. Esa noche no unieron su respiración en una de sola, creando un único ritmo que incluso el peor de los compositores hubiera podido utilizar para crear la más pasional de las melodías. Él no entro dentro del cuerpo de ella una y otra vez, hasta llegar a conocer los secretos más escondidos que ella guardaba en él. No estuvieron toda la noche en vela retomando esa misma melodía e inventando de nuevas. Cada una de ella más carnal, más lasciva y más morbosa que la anterior.

A la mañana, ella fue la primera en abrir los ojos y darse cuenta que los dos estaban desnudos. Ella no lo entendía, dado que durante esa noche los dos habían estado durmiendo, y si él hubiera intentado desnudarla, se hubiera dado cuenta. No entendía porque su piel olía a sudor, no recordaba haber tenido calor durante la noche. Como no le dio mucha importancia, ella no se puso contemplar a su amigo, desnudo y sudado en su cama, y esto no le pareció morboso. Por lo cual en sus dedos no llego a poner un poco de saliva, ni tampoco bajo la mano hasta su sexo. Tampoco acarició con fuerza su pecho, recordando como él lo había hecho, dado que él nunca le había hecho algo parecido. Sus dedos no estuvieron largo rato jugando entre sus piernas, como sus ojos no miraban fijamente a su amigo mientras dormía. No pudo mojar sus dedos al momento de correrse, dado que no se estaba tocando, y esos dedos que no estaban mojados, no pudieron acariciar los labios del chico, como si los echaran de menos.

Sí, cuando él despertó noto un sabor en sus labios que no pudo identificar. Ella ya tenia listo un desayuno a base de café con leche, zumo de brik, galletas y tostadas con nocilla. Estuvieron comiéndose ese pequeño banquete de media mañana hasta que él tuvo que irse por fin. Hubo un instante, mientras él hacia bailar la cuchara en su café y mientras ella mordisqueaba una de las tostadas, que se miraron y les pareció recordar algo, algo que olvidaron a los pocos segundos. No sabían que debían recordar, dado que durante esa noche no había pasado nada excepcional. Esa sensación les acompaño durante el resto del día, un malestar de algo que no había pasado, ni pasaría jamás. Cada uno en su casa el agua fría de la ducha recorría sus cuerpos y se perdía por el desagüe.

A veces en los cuentos, en realidad no pasa nada‏...
o puede pasar de todo.
J. B.

¡GRACIAS!

Nada que esconder


MANIFIESTO POR LA VISIBILIDAD DE LA REGLA

A los que nos habéis adoctrinado en el pensamiento de usar y tirar. A todos aquellos que esperabais que rechazáramos indefinidamente nuestro propio cuerpo.
Este es el zumo de mis entrañas del que no huyo, una mancha sin límites, un rezumar que no podéis parar. Mi cuerpo se desparrama, mi pensamiento también. Con estas bragas manchadas de sangre como bandera contra la doctrina del Poder, contra las estructuras establecidas, os hago saber que:
  • En mi cuerpo decido yo y así, cada mes, me deshago del endometrio reafirmándome en mi decisión de controlar la capacidad de reproducción de mi cuerpo. En mi carne mando yo.
  • Lo conseguisteis en algún momento pero, ya no me avergüenza mancharme e, incluso, decido voluntariamente hacerlo exhibiéndolo de forma pública.
  • Me mancho y no me da asco. Me mancho y no me doy asco. No rechazo mi cuerpo, esta es mi naturaleza.
  • Tampoco estoy enferma cuando tengo la regla, no estoy mala. Exactamente lo contrario, me reciclo con cada periodo.
  • No es una maldición ni un castigo divino. Es actividad hormonal.
  • Estamos hartas de los prejuicios menstruales, de la invisibilidad.
  • Visibilizar la regla para visibilizar el cuerpo como espacio político.
Ya nos hemos cansado de pedir compresas entre susurros y miradas cómplices. Con este manifiesto pongo fin a la tiranía en la que me habéis educado. No hay más permisividad por mi parte, Mi regla es mía.

Mar Cejas
Valencia, marzo 2009

Del colectivo: http://sangremenstrual.wordpress.com/
Sorry! no he conseguido saber a quién pertenece la imagen.

"... Dins del món de la bruixeria i l'energia femenina, el poder està simbolitzat per la sang menstrual que es concentra i prové de l'úter, aqueix múscul  quasi atrofiat a causa d'un oblit "cultural". Oblit que per a mi no es producte de la "ignorància popular" o "d'alguna mesura higènica" que, en el transcurs dels segles, hagi acabat en una desgraciada confusió entre netedat corporal i puresa espiritual, sinó que forma part d'una estratègia orientada a aconseguir que la sang de la regla i el ventre de la dona passen de ser símbol de la vida i de les coses santes, dignes per tant de celebració i alegria, a convertir-se en un niu de corrupció i desequilibri, i, per tant, diabòlics i perillosos. Tant és així que, des de temps bíblics, s'alimenten creences com ara que la dona, mentre té la regla, pot transmetre verí a través de la mirada, entelar el mirall on es reflecteix, fer malbé el vi del celler, i així mateix que l'home s'arrisca a perdre la vida si manté relacions amb una dona que menstrua, ..."

Adela Ferrer "Bruixes i dolentes" en Bruixes histèriques i assassines. Una passejada per la maldat femenina, Laia Climent i Marina Lopez, eds.

Postal desde Andorra

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Conte d'été, Eric Rohmer, 1996

Querida Margot,
Sigo sin poder olvidar a Lena. Ya sabes qué opino sobre ella, es una petarda y no tenemos mucho en común, pero no puedo evitar controlar estas malditas ganas de estar a su lado. No la he vuelto a ver este verano. Como siempre, llega tade... no se ni siquiera si volverá.
Mientras, paso los días con la encantadora Soléne. Es divertida y muy cariñosa. Con ella me lo paso muy bien. ¡Eh! pero no creas que me estoy enamorando. Aunque, no te voy a engañar, me gusta mucho.
También he pensado en ti. Tu amistad me llena incluso en la distancia. Sí, sólo contigo soy yo mismo. Espero impaciente verte.

Con cariño,
Gaspard