Hoy me he inventado un cuento entero

A Inés le encantaban la manos de Juan. Eran nuevas, y de tan nuevas que eran le parecían enormes, abarcaba con ellas todo su cuerpo de una caricia. No conocía sus giros ni sus pausas. Nunca había sentido el delirio de esas uñas incándose en su piel. Y Juan era todo lo que Inés había estado buscando, así que decidió emprender el duro camino de la monogamía junto a él. Lo conoció en Brasil, se fueron juntos a vivir a Francia.
Pasaron los años y las manos de Juan se fueron haciendo pequeñas. Como los viejecitos, que van encorbándose poco a poco con el tiempo. Esas manos eran aún capaces de hacerle estremecer ocasionalmente con un roce pero totalmente predecibles. Habían adoptado un tamaño normal a la media y no había ni un milímetro del cuerpo de Inés que no hubiesen recorrido. Por aquí ya han pasado, por aquí también...
Al alcanzar la cuarentena Inés y Juan seguían compartiendo sus vidas. Las manos de Juan eran ya diminutas. Inés casi no podía verlas de lo que se habían encogido. Casi prefería que no le tocase para no tener que disimular la desilusión que sentía cuando lo hacía. Podía haber corrido a buscar unas manos jóvenes, fuertes y suaves, unas manos gigantes. Pero aún le amaba.
Finalmente, las manos de Juan desaparecieron. Simplemente, ya no estaban. Inés recordaba esas manos enormes que un día conoció y fantaseaba con que algún día, el día menos pensado, las volviese a sentir. No quería morir sin notar por última vez esas manos, pero en el fondo, en lo más profundo de su ser, sabía que iba a ser así.

"Béni soit le serpent qui m'apprit la désobéissance"

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Men cluster to me like moths around a flame 
And if their wings burn, I know I'm not to blame


*título de la entrada: Anise Kolz
("Bendita sea la serpiente que me enseñó la desobediencia")

Me encanta que me cuentes historias de Barna

Hay una nueva versión de la cursilísima Pretty woman en la que Richard Gere es punk y la puta paga los gastos de la habitación de hotel. ¡Eh! es una versión muy molona...

Quiero ser como el hielo y siempre me quedo en escarcha.

- Tens una mirada preciosa. Com molt profunda i encisadora.
- Sí, bueno, això és perquè estic borratxa...
Prometí que ya no iba a regalarme más, que me iba a vender muy cara; pero siempre acabo igual...
Sólo tiene que tirar un poquito de la correa para volverme a tener sentadita en sus rodillas, de nuevo. Y yo ya quería sentarme, y que me ofreciese sus labios y su pelo. Sobretodo su pelo. Pero él también lo deja tirado de precio, y así pierde mucho valor. Sí, quizá sí que me ponga celosa. Acaso un instante cuando le veo morirse por ella. Y yo no le pido como precio la muerte, pero estaría bien que él si fuese un poquito más escarcha y no tan témpano.
Me voy a hacer una cajita de música en la que sólo suenen sus gemidos y la abriré cuando crea que necesito su calor. Así recordaré lo cara que es nuestra compañía -aunque la demos por nada- y me conformaré con que sólo me cuente los cuentos antes de ir a dormir.

Hubiese merecido la pena acabar en la hoguera

"Els festivals de les bruixes acostumaven a ser pràctiques del despertar de la matriu, com ara les bacanals, que comportaven rialles desenfrenades, o la dansa del ventre, o qualsevol pràctica que ajudes a aprendre a moure els malucs, la pelvis i el úter, i que implica -com acostumen a manifestar les ballarines- que la emoció sorgeixi del ventre. (...) Seran aquestes paganes adoradores de Diana, de la lluna o de qualsevol altra denominació que adopte la mare protomediterrània les que, tor reunint-se en coves-úters de la terra per celebrar la rialla, el cant el ball, el plaer eròtic i la bellesa del seu cos, siguen molt perilloses, especialment perquè, en assumir el seu propi poder -que serà titllat de diabòlic per la cultura patriarcal-, estan rebelant-se contra tota imposició sociocultal."


Adela Ferrer, "Bruixes i dolentes" en Bruixes, histèriques i assessines. Una passejada per la maldat femenina. Laia Climent i Marina Lopez, eds.

¡Te regalo una cita Robert!

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Uno debe estimular la curiosidad del público y ofrecerle las ricas reflexiones que van a mover su espíritu poco a poco hacia el punto en el que cae fascinado, pero sin hacerle entender. Sobretodo, sin que lo entienda.
Guillaume Apollinaire, Carta a Roland Chavenon (1918)


* Ver comentarios de la entrada anterior (Reconciliación, en domingo 04 de julio de 2010).

Reconciliación

Hoy, mira, como que no me queda ni un pizca de rencor en los bolsillos. Y ¡tela! porque que lo tenga que decir, precisamente, HOY, ¡manda huevos! (y nunca mejor dicho).
Pero bueno, dejando de lado mi última "gran" experiencia de anoche con los divos del heavy, oye, que no se, me siento en paz con el extraño mundo animal ese que es el de los machos (y no digo "hombres" porque esto no tiene nada que ver con el cuerpo). 
Así que, por todo lo bueno que me han regalado, unos más que otros -todo hay que decirlo-, hoy no froto mi lenguaje con ellos, hoy les meto un POLVAZO lingüístico de reconciliación a todos. 
Y me invento nuevos paraísos utópicos donde poder convivir en armonía...

Fotograma de la película "Ken Park" de Larry Clarck

En Girona también parten tímpanos


El bar Maiden's celebra els 5 anys del seu naixement, i ho fa amb un macro concert amb Leo 037 + Amadeüs + Morphium + Free Taxis + Parcius + Objetivo tu cama + Grup sorpresa + DJ's Marc i Aragonés. 



¿Ceré eza?

- Je ne suis pas une collectionneuse
- Ne dis pas ça, c'est ton seul mérite
- C'est entièrement faux. Je cherche. Je cherche pour essayer de trouver quelque chose. Je peux me tromper.

La colectionneuse. Eric Rohmer, 1967