jueves, 4 de marzo de 2010

Un antes y un después

Poder ponerle cuerpo, voz, gestos, miradas, ... a una heroina, no se paga con dinero. Cuando has compartido algo tan íntimo como el lenguaje y ha frotado en tu cuerpo sus palabras, verla en persona es casi impúdico. Pero qué delicia! El mundo desaparece y sólo estáis ella y tú. Como cuando lees sus textos.
El día ha sido largo, con tiempo para todo: desasosiego en el CCCB, penetraciones oculares de paraguas varias, sátiras baldessarianas, mucha elocuencia verbal y análisis del pasado, conversaciones monotemáticas,...
Pero yo me quedo con ELLA. Y me podría pasar el día entero escuchándola. Fantaseo con una escena, totalmente inverosímil, de sofá y manta, en la que, simplemente, ella explica y yo escucho, durante horas. Su voz firme pero a la vez afable y su elegancia al hablar (sobretodo para callar bocas que se van por los cerros de Úbeda) me han hipnotizado.
Quería poner ahora una cita suya, pero me es imposible elegir una. Son tantas... Así que he abierto "Testo Yonki" al azar y esto es lo que tenía subrayado:
¿Quién querría cambiar de estado mental cuando es posible cambiar de sexo? ¿Quién querría cambiar de humor cuando es posible cambiar de identidad? He aquí la superioridad sexopolítica de los esteroides. (...) Mi personalidad surge de este desfase entre cuerpo y realidad.
Uf! ¿No roza lo orgásmico?


Pd. Contigo también me quedo, eso ni lo dudes! Tú también eres una de mis heroinas ^^

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