LILITH

A ella le gusta mucho el semen del hombre, y anda siempre al acecho de ver a dónde ha podido caer (generalmente en las sábanas). Todo el semen que no acaba en el único lugar consentido, es decir, dentro de la matriz de la esposa, es suyo: todo el semen que ha desperdiciado el hombre a lo largo de su vida, ya sea en sueños, o por vicio o adulterio. Te harás una idea de lo mucho que recibe: por eso está siempre preñada y no hace más que parir.
Primo Levi, Lilít y otros relatos, Barcelona. Edicions 62, 1989, p. 24.

A Lilith no le hace falta a nadie que la eche del Paraiso porque ya se va ella solita. A ver si así el otro consigue encontrar una Eva a la medida de su costilla. Que luego Lilith eche de menos el Edén y al Adán ya es otra cosa...

1 comentario:

  1. :) ay, no sabes como te entiendo...

    Wapi, mírate este enlace: http://arte-nuevo.blogspot.com/2010/03/entrevista-con-judith-butler.html

    Suelta perlas como ésta: "Tal vez nuestra lucha sea menos para producir nuevas formulaciones del género que para construir un mundo en el que la gente pueda vivir y respirar dentro de la sexualidad y el género que ya viven".

    :)

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