Desayuno... ¡agrio y sin diamantes!


- Holly... ¡No permitiré que hagas eso!
- ¿Por qué no vas a permitirlo?
- Holly, estoy enamorado de ti!
- ¿Y qué?
- ¿Como que "y qué"? ¡Qué preguntas haces! Te quiero y me pertences.
- No, ¡las personas no pertencen a nadie!
- ¡Claro que sí!
- No dejaré que nadie me meta en una jaula.
- ¡Yo no quiero meterte en una jaula! Sólo quiero quererte.
- ¡Es lo mismo!
- ¡No! ¡No lo es! Holly...
- ¡No soy Holly! ni siquiera Lula Mae. No se quién soy... Soy como este gato. Somos un par de infelices sin nombre. No pertenecemos a nadie ni nadie nos pertenece, ni siquiera el uno al otro.

Y aquí lo dejo porque el discursito que le suelta ahora él, y que encima induce el puñetero Happy Ending holiwoodiense para poder encajar en los cánones morales de la sociedad americana de los 50, es vomitivo. Me dan ganas de decirle: "¡Pero déjala que haga lo que le venga en gana! ¿No ves que no necesita a nadie que la salve? No hay una única manera de ser feliz para que lo sepas, y, aunque la hubiera, seguramente no sería intentando poseer a otra persona!"
Y lo siento mucho si le he estropeado el final a alguien pero creo que, probablemente, en relidad le he hecho un favor. Porque el final de la adptación no hace otra cosa que desmerecer escenas tan tremendas, como la de la fiesta, y el papelón que hace Audrey Hepburn dentro del corsé mojigato al que se constriñe aquí a la Holly de la novela. Así que, en mi opinión, para disfrutar de la película es mejor no ver la jodida moraleja final en la que la prota descubre, ¡al ponerse una alianza en el dedo! (y no un diamante, sino una baratija), que es mejor abondar su alocada vida inmoral para ser feliz gracias al amor y al matrimonio. ¡Por Dios! Vaya manera mas cutre de cargarse a un personaje femenino tan potente! ¿Cómo puede rebajarse tan fácilmente y por tan poco una mujer que segundos antes le ha dado réplicas tan bestias y escenas atrás le ha advertido:
"Se tardan exáctamente cuatro segundos para ir de aquí a la puerta, yo le doy dos"?
¿Vende su libertad y el gustazo que le da paladear un buen desayuno ante Tiffanny's simplemente porque él la amenaza con la imposibilidad de aceptarse a sí misma?! vah! ¿Y quién es capaz de aguantarse más de 5 segundos hoy en día?
Así que mi recomendación a esa persona a la que he jodido el final (básicamente tú, Bea, porque eres la única que lee mi blog y además querías ver la peli), es que se lea la novela original de Truman Capote, ya que, al parecer, no tiene un final tan edulcorado. Yo estoy desando hacerlo. Necesito quitarme este sabor amargo que me ha dejado una versión comedida, añiñada y tristemente al final redimida, de una original femme fatal, fría y descarada.
¿Qué se puede esperar de la pobrecilla y escualida Hepburn si en realidad este personaje fue creado basándose y para que lo interpretara una jovencísima Marilyn Monroe?

Comentarios

LadyCactus ha dicho que…
U_U te vas a librar de mi ira por la recomendación final... jo.
Lux Lisbon ha dicho que…
pues yo estoy bastante de acuerdo contigo...pero a pesar de ello, adoro la peli. ^^U
Cocolola ha dicho que…
Ya, es que es inevitable... la peli en sí es genial!! si le quitas el final... ju ju ju
De todas maneras, me encanta la cara de estreñida que tiene la Hepburn en esta imagen. No podían haber congelado la imagen en un segundo mejor para transmitir la idea de niñata tonta y frívola que da la película de ella.... n_nU Me niego a creer que la Holly de la novela sea así.