Como no lo dices tú, lo diré yo.

A la mierda con todo. Conmigo, contigo y con la cerdada ésta de blog censurado que no tiene nada de gracia. A tomar por culo los textos como muñones y las entradas más sosas que una comida de hospital. Se acabó el seguir intentando la casita ikea con radiadores rojos, orgasmos de domingo y salidas en bicicleta. Conmigo no se puede en una ciudad de postal cuando ella no me lo da todo. Porque sigo pensando que es posible no tener que renunciar. El problema es que yo no soy la princesa que merece tu castillo.

Comentarios

  1. wow! nena... esto sí que es un ejercicio de autocrítica... @.@

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  2. Sí, hola, encantada. Ésta soy yo y esa de ahí que casi no se ve es mi autoestima. Sí tia! ese puntillo diminuto que hay en el suelo! ¿no lo ves?
    U_U

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