"¿Dormirme ratón, despertárme águila! ¡Qué delicia!"

No hay nada peor a la censura que la autocensura. ¡Es como arrancarte a bocados trocitos de tu propia piel!! Pero lo he tenido que hacer. He purgado un poquillo el blog para poder hacerlo público. ¿Qué porqué lo he tenido que hacer público? Pues porque no hay nada más triste a la autocensura y la censura que un texto que no va a ser leido nunca, por nadie.
El primer impulso al escribir sale de dentro, como decía Hélène Cixous. Es un ataque, un deseo, un golpe, que te coge "cerca del diafragma, entre el vientre y el pecho". Necesitas explotar, enloquecer, vomitar como un volcán para que brote fuera de ti.
Pero una vez ha salido todo de dentro y después de mirar orgullosa lo que has parido, entristece pensar que nunca nadie va a ver tus lindos retoños.
Por eso he decidido hacerlo público, porque, y en esto también estoy con mi querida Cixous, "los ratones también pueden ser profetas". ¿Quién soy yo para escribir? ¿Qué voy a decir yo sobre nada? Posiblemente nada nuevo. Pero no quiero que el sudor y el esfuerzo de mi parto sean en vano.
Quizá éste blog no tenga tanta chicha como "A  vicius girl's dirty diary", allí donde ha ido a parar toda mi autocensura, pero al menos me aliviará pensar que alguien a podido caer por aquí y leer lo que escribo.

1 comentario:

  1. y a mí que me encantan tus retoñitos :)
    éste te ha quedado riquísimo!!!
    Grande, graaaaaande, Hélène Cixous... ay... creo que tendré que ponerme las pilas!! u.u

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