Aaauuuuuuuuuuuuuuuuuuuu! ! ! ! ! !

La perra Itziar Ziga me ha dejado totalmente perpeja ante la lectura su primer libro. Aún no se si me ha llegado a gustar del todo. Muchas veces no profundiza a fondo en los temas que trata y la mayoría del tiempo parece estar justificándose del porqué es como es o porqué se comporta de tal manera. Sin embargo, su estilo me encanta, envidio el descaro y el exhibicionismo con que narra episodios extrémadamente personales de su vida (no parece discernir entre lo privado y lo público y ¡joder! ¡yo la envidio porque no me doy la libertad para decir nada!).
Total, que entre tanta paja, aparéntemente vanal, te suelta perlas como la que transcribo acerca de la pornografía y la falta de moralidad en la exhibición visual de los medios de comuniación. Reflexiones alucinantes y escritas de tal manera que te dejan totalmente trastocada.

"Me parece aberrante que en horario infantil no permitan exhibir cuerpos pornográficos pero invadan nuestras casas con cuerpos sufrientes indefensos. Me insulta el criterio normalizado acerca de lo obsceno. (...) Hace unos días, una trabajadora sexual africana fue brutalmente agredida por un desconocido. Otras mujeres que pasaban por allí la socorrieron y, de pronto, aparecen unas cámaras de televisión. (...) Sus ojos brillaban aterrorizados bajo la despiadada luz de la cámara. Las imágenes fueron emitidas en los informativos. ¿Cómo se atreven a violar la extrema vulnerabilidad de una mujer que acaba de ser asaltada, de enfocar su desfigurado rostro? Me pregunto si hubieran sido tan desaprensivos si ella no fuera negra, ni puta, ni pobre. Aunque, me temo, cada vez van más allá de sus vastos límites.
Imposible olvidar la espantosa cobertura mediática que se hizo en agosto de 2008 del accidente de avión en Barajas. Cuerpos que no quieren estar ahí, ni en la pista de despegue del aeropuerto, ni en las salas de espera de los hospitales, ni en la pantalla de ningún receptor doméstico, ni en la retina de nadie. Sin embargo, está socialmente convenido que somos nosotras las obscenas. Las perras, las que exponemos decididamente nuestros cuerpos, las putas, las actrices porno. Y por eso se veta la exposición voluntaria de nuestros cuerpos y se nos manda callar, incluso cuando hablan de nosotras"


Ea! ¿cómo se te ha quedao el cuerpo? Y como ésta, muchas más. Al respeto sobre el tema sólo diré, que me rio con Diana Junyent cuando se utiliza despiadadamente la palabra pornografía para designar cualquier bodrio televisivo (en plan: "los reallity shows son pornografía televisiva"). Vale, estamos de acuerdo que hay mucho, muchísimo, porno que apesta, pero el carácter negativo que se le atribuido a la palabra es totalmente deleznable.

Nada más. De momento, le dedico un aullido a Ziga por los buenos ratos que me ha echo pasar con su ensayo.Y ahora lo que voy a hacer es esperar impaciente a que una que yo me se, acabe de leer el segundo libro para dejármelo ¬¬

1 comentario:

  1. U.U joder... la tele apesta.
    jujuju... estoy en ello guapi, pero con la caaaalma, eh? que ya sabes que necesito mi tiempo ;D

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